Rehabilitación de la Casa Golfet En memoria de la Casa Guzmán

Exterior Casa Golfet

FITXA TÈCNICA

Nombre de la obra: Casa Golfet
Ubicación: Calella de Palafrugell
Promotores: Olga y Slava
Autores del proyecto:
– Original: 1964, Pepe Pratmarsó
– Rehabilitación: 2016, RS Arquitectos
Colaboradores del proyecto: Ardèvol Consultors Associats, Altres 80
Director de obra: Pablo Ros
Director de ejecución de la obra: Salvador Segura
Colaborador: Eduard Pedret
Coordinador de seguridad y salud: Salvador Segura
Constructor: ANEMCO CONSTRUCCIONS
Jefe de obra: Xavier Andújar
Principales industriales: Auser, Plantalech, Guixaire Escudero, Fusteria Rocas, Quali Geotermia
Fecha de finalización de la obra: julio 2016

 

La casa Golfet ya estaba terminada (julio de 2016) cuando leímos la noticia de que la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota había sido derribada y en su lugar se habían edificado apartamentos. De manera inmediata nos dimos cuenta de que el trabajo que habíamos llevado a cabo, sin más pretensión que la de cumplir un encargo de la mejor manera posible, tenía una dimensión que iba más allá de lo que teníamos entre manos.

Debíamos explicarlo, no por relevancia personal, sino para mostrar las virtudes y posibilidades de nuestro patrimonio arquitectónico adscrito a la visión mediterránea del Movimiento Moderno. Todo esto fue posible gracias a la confluencia de una serie de factores importantes:

  • El estado de conservación de la casa construida.
  • Un nuevo propietario respetuoso con la casa construida.
  • Una DF que ha sido respetada y escuchada por todas las partes.
  • Una empresa constructora de carácter local y familiar que, de padres a hijos, desde el año 1975, ha estado atenta a la buena práctica de la construcción.

 

El estado de conservación de la casa construida

El primer nombre de esta casa es Casa Andress, el nombre del primer propietario y promotor de su construcción. Fue proyectada y dirigida por Pepe Pratmarsó en 1964, y la obra finalizó en 1966. Pratmarsó era un arquitecto adscrito al Grup R y que proyectó varias casas en las comarcas del Empordà. Esta casa está construida en un solar de unos 10.000 m2 junto al camino de ronda y los acantilados de la Cala del Golfet, alrededor del Cap Roig, en Calella de Palafrugell.

Su construcción se adapta y organiza según la fuerte pendiente del terreno, con una solución de diferentes niveles y diferentes accesos que segregan funcionalmente a la vivienda. La planta baja que consideramos a cota 0,00 m comunica con la planta sótano y con la planta primera por medio de una escalera interior. En este nivel está la sala de estar, conectada con el porche y con el área de comedor y cocina, y el dormitorio y el baño de servicio.

 

La planta de acceso principal está a cota + 1,40 m. El acceso se produce desde un porche exterior perforado por un pino. Desde este nivel se accede a un baño que no existía en el proyecto original y que está ubicado entre la escalera que sube a los dormitorios y la que baja al estar.

La planta primera está a cota + 2,90 m. En esta planta se distribuyen cuatro dormitorios dobles con armarios empotrados y 3 baños independientes, y dispone de una terraza corrida orientada al mar y otra a norte, a la que se accede desde el dormitorio principal.

La planta sótano está a cota – 2,90 m y se destinó en origen al acceso desde la playa; cuenta con vestidor, baño y dormitorio del chófer. En el momento en que accedemos a la casa, es un espacio diáfano con un baño y un recinto para la caldera de la calefacción.

Las plantas baja y primera se sitúan bajo una cubierta a dos aguas de teja árabe. Bajo esta cubierta se vacían espacios que originan porches y terrazas: espacios intermedios entre los interiores y la zona de jardín y bosque que rodea la casa.

Los materiales de acabado en el exterior son morteros de cal pintados, con las partes de estructura metálica también pintadas. Carpinterías metálicas practicables originales de perfiles Perfrisa pintados, con cristales sencillos y contraventanas de madera con lamas también pintadas.

Los pavimentos exteriores son los originales, de adobe rojo, y los materiales interiores son tabiques con acabado de mortero de cal y pintura, carpinterías sencillas de madera, un cielo raso de madera pintada en la planta baja y un cielo raso de yeso en la planta primera, que ocultan las pendientes de cubierta y dejan una gran cámara de aire.

Los pavimentos de la planta baja son de mármol en las zonas nobles y de terrazo en las zonas de servicio. En la planta primera hay zonas con terrazo y zonas con moqueta. La zona de cocina y los muebles presentan el aspecto original. A pesar de que en el año 1964 en España no es habitual el uso de aislamientos térmicos en cámaras de aire ni en cielo rasos, en el caso que nos ocupa sí los encontramos. El propietario lo hizo traer de Alemania y lo hizo colocar junto con un diario de la época que encontramos en una de las cámaras de aire perfectamente conservado.

Cabe mencionar también que la casa construida tiene diferencias con los planos originales. La planta sótano no responde ni en forma ni en ubicación a los documentos originales, hay un cuerpo añadido registrado en 1993 en un plano de reparación de un muro de contención del edificio y que no pertenece a la estructura original de Pratmarsó. Este cuerpo se sitúa en la planta baja de forma adyacente a la zona de cocina de la vivienda original, y aloja un dormitorio de servicio que, en su parte exterior, con los mismos acabados, se mimetiza con el proyecto original. Como dato final, es importante recalcar que la casa ha estado cerrada y sin uso durante al menos unos 20 años.

Un nuevo propietario respetuoso con la casa construida

Antes de la compra, los nuevos propietarios conocían la ficha del catálogo del Ayuntamiento de Palafrugell y la catalogación como BCIL de nivel 2. La percepción del cliente pues, conocedor de las restricciones, es la de que ha encontrado la casa que necesitaba y con los valores arquitectónicos y el programa que deseaba, además de contar con una cultura de respeto a los elementos patrimoniales y artísticos muy desarrollada.

Por tanto, en la redacción del proyecto está presente, de entrada, el encargo de conseguir compatibilizar un programa actual para una familia de cuatro miembros dentro del programa existente, a la vez que se actualizan instalaciones y confort. El resultado es que en la planta sótano (– 2,90 m) se sitúan habitaciones de invitados con baños, en la planta baja (0,00 m) se unifica el programa en una sola cota con la zona de día, la + 1,40 m se mantiene como acceso principal y la + 2,90 m continúa siendo la zona de dormir y se mantienen las cuatro habitaciones y los baños.

 

Una DF que ha sido respetada y escuchada

Es importante decir que los procedimientos de este encargo han sido ortodoxos. Se ha hecho un levantamiento de la casa, un informe y un diagnóstico de patologías, un proyecto de consolidación estructural y un proyecto básico y ejecutivo arquitectónico y de instalaciones. Todos estos documentos, acordados para lograr un máximo de eficiencia en la definición y valoración tanto económica como técnica de las reparaciones, acciones y propuestas a ejecutar, han conseguido minimizar las sorpresas durante la ejecución.

Así pues, durante la ejecución de lo proyectado y programado se han podido ir adecuando algunas soluciones previstas a la realidad que se iba descubriendo y que día a día derivaba no en la lucha contra la casa, sino en la tarea para su recuperación.

La casa Andress, ahora casa Golfet, se construyó con paredes estructurales de ladrillo, vigas y jácenas metálicas, entrevigados con revoltones hechos manualmente con ladrillo hueco en los techos principales, y con un techo de cubierta sin ningún aislamiento, de estructura de viguetas metálicas y un tablero superior de una sola capa de ladrillo con mortero. Todo ello sobre cimientos consistentes en la propia roca, en alguna zanja de no más de 30 cm de ancho y 20 cm de profundidad, rellenada con hormigón amasado con piedras de la zona, y en el caso de los pilares, en pozos redondos de hormigón apoyados sobre la roca del lugar.

 

 

Este conjunto está situado en una plataforma ajardinada que está contenida por un gran muro de contención compuesto por un muro y un porche de pilares dejando un pasillo de 1 m aproximadamente entre ellos y que proporciona inercia a la contención de tierras. El muro está construido con hormigón ciclópeo y sin ningún tipo de armado, como pudimos comprobar con las calas de investigación, lo que nos llevó a la decisión de situar un muro interior y paralelo con micropilotes. Así pues, desde la decisión de los micropilotes al detalle de la barandilla según la interpretación de la barandilla original, el recalce de las paredes de ladrillo estructurales, pasando por rehacer todo el voladizo de la terraza, dañado por la sal del ambiente, y terminando con la decisión de colocar las carpinterías con la sección más pequeña del mercado, para que se parecieran a los de Perfrisa pero cumpliendo con todos los requisitos térmicos y acústicos actuales, explicaban la finalidad de devolver a la vida la casa proyectada por Pepe Pratmarsó y que vuelva a ser útil. El aspecto más relevante es el de las instalaciones y el confort térmico y acústico, tanto hacia el exterior como entre las dependencias. No tenía ningún sentido romper todos los tabiques para pasar instalaciones y no disponer de aislamiento entre dependencias. Por lo tanto, la sustitución de los tabiques de cerámica por tabiques de yeso laminado nos permitió mantener la estructura original, pasar todo tipo de instalaciones y mejorar todo tipo de aislamientos, reducir peso y posibilitar mejorar de nuevo el conjunto con operaciones en seco en el futuro.

 

Buena práctica

Una empresa constructora de carácter local y familiar, que desde el año 1975 y de padres a hijos ha estado atenta a la buena práctica de la construcción. En estos casos, todos los que estamos vinculados con el sector sabemos que la empresa constructora tiene una importancia capital. La gestión de los procedimientos y la ejecución de los mismos ha sido resuelta en la forma adecuada tanto a las realidades de la casa como de lo que se ordenaba. La participación tanto del constructor como del consultor en las decisiones, para apoyarlas, mejorarlas o ponerlas en crisis ha sido un elemento básico para la buena marcha de la obra.

Debemos constatar la toma de conciencia en el ejercicio de lo que estaban llevando a cabo. En todos los casos ha pasado por delante la correcta y mejor solución constructiva a ejecutar que la discusión económica. Casi todas las subcontratas han sido familiares y con un extenso historial en la construcción de la zona. En definitiva, se entendió la necesidad de llevar a cabo una rehabilitación donde todos sumáramos en una dirección, y esa dirección cada vez más la marcaba la propia edificación existente.

Exterior Casa Golfet terminada.

 

Reflexión final

El patrimonio catalán construido adscrito a los postulados del Movimiento Moderno es amplio y forma parte del horizonte diario de muchos de nosotros. Desde las tierras del sur de Cataluña con el poblado Hifrensa de Bonet Castellana, miembro también del Grup R, hasta aquí, en las tierras del norte, con la Casa Golfet, hay ejemplos de todos los tamaños de edificios ocultos de los circuitos principales y que, con cuidado y respeto, pueden volver a ser utilizados.

No quisiera comparar los ejemplos citados más allá de que son obras coetáneas en el tiempo y realizadas por compañeros de grupo, pero las dos explican muy bien un país y una realidad en sus extremos físicos y sociales.

Hay que atreverse, pues, a intervenir de manera rigurosa, pero sabiendo también que se trata de una arquitectura construida en un período casi de posguerra, con una paleta de materiales escasa y al límite de la precariedad en el apartado de las instalaciones, pero con una carga formal potentísima que les permite absorber con facilidad las mejoras necesarias actualmente en todos los sentidos. Todas las partes que participamos en este trabajo de la Casa Golfet, cuando celebramos una reunión informal una vez acabada la obra a principios de agosto de 2016 y ante una buena comida en el porche en sombra, mirando el horizonte entre los azules del mar y el cielo mediterráneo, llegamos a la conclusión de que la casa nos estaba agradeciendo que hubiéramos vuelto a reavivarla y que volviera a ser una casa para ser utilizada y disfrutada.

Autor de las fotos: Ardèvol&Ass

Nota del editor

Este artículo fue publicado originalmente en L’Informatiu número 356 de junio de 2018.

Sobre el autor

Salvador Segura

Es arquitecto técnico, colegiado 8.483. Ardévol Consultors & Associats SLP. Más artículos del autor

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